“Para gritar, para cantar, para llorar” reúne una selección de cracks de la pluma futbolera. Renace Julio Martínez con su prosa para revista “Estadio”, el crítico Antonio Martínez hace una autopsia al penal perdido en 1982 y otros titulares de la letra entregan emoción e historia para calentar la fiesta que comienza.
Es el espectáculo planetario de las lucas, el balón y los sueños. Entre la pantalla y el telespectador, entre el jugador sobre el césped y el hincha tras la reja, se ha escrito la historia del deporte más lindo del planeta. Y en medio de la escenografía gambetean las historias y la memoria.
Hoy se presenta el libro “Para gritar, para cantar, para llorar” (Mundiales inolvidables) a las 9:30 horas en el Auditorio Peñalolén de la Universidad Adolfo Ibáñez. Editado por Uqbar Editores con colaboración de la casa de estudios, el texto reúne cracks del periodismo y la literatura. Aldo Schiapacasse lo establece en el prólogo de este libro antologado por Bárbara Fuentes y Marcelo Simonetti. “Es en el periodismo donde se encuentran los hechos más memorables de los mundiales”.
LO QUE SE ESCONDE
Lo notable del volumen que reúne plumas como la de Julio Martínez (JM), el peruano Daniel Titinger, Juan Villoro, Osvaldo Soriano o Héctor Vega Onesime, es que a través de la crónica, accedemos al lado B de las gestas deportivas.
Por ejemplo en el caso del Mundial de 1962, que pasó a la historia por el tercer lugar de la Roja tanto como por el gancho de Leonel Sánchez al italiano David en los cuartos de final, JM vuelve a vivir entre sus lectores con la cobertura que hizo para revista Estadio y Las Últimas Noticias. “Una de esas tardes de felicidad nacional que sólo puede deparar el deporte (…) El resto murió en el área”, anota con su estilo el periodista fallecido el 2008.
La crónica de Antonio Martínez, crítico de cine del Wiken, narra el desastre chileno frente a Austria en España 1982. Martínez se detiene en detalles olvidados de aquel fatídico penal del 17 de junio frente al portero austríaco Friedrich Koncilia. Su descripción de Caszely con el 13 en la espalda parando el tiempo a los 26 minutos del primer tramo o la bizarra posibilidad que el DT de ese equipo, Luis Santibáñez, haya dormido en el mismo hotel y acaso en la misma cama que Bo Derek, la mujer diez, abre entresijos deliciosos.
En Chile eran las 11 con 41 minutos de la mañana cuando el crack de Colo Colo perdió el penal y Pinochet acababa de recibir un ejemplar de “The crucial day”, la versión traducida al inglés de su libro testimonial “El día decisivo”.
Juan Pablo Meneses se la juega acompañando a Leonel Sánchez y Chamaco Valdés en Francia 98, donde la única pena para esos dinosaurios “es que la pelota bota lejos y la juegan otros” y termina empujando un auto en panne con los ilustres en un pueblo fronterizo, no sin antes visitar con los históricos a Marcelo Salas y la concentración de la Roja. O lo que hace Titinger sobre Surinam, la colonia de Holanda donde los dioses tienen shorts y se apellidan Kluivert, Seedorf o Ruud Gullit. La pelota está a punto de correr y la frase de Schiappacasse retumba: “Es en el periodismo donde se encuentran los hechos más memorables de los mundiales”.
Tags: Chileno, Futbol, Libros, Mundial de Futbol, Periodismo






